Para ser miembros de este honorable club, es imprescindible:

Tener entre 5 y 150 años, medir entre 20 y 2000 centímetros, pesar lo suficiente para que no nos arrastre el viento.

A pesar de ser muy sociables, de tener muchos amigos, de sonreír a menudo, de ser buenos trabajando en equipo, sentir “que no encajamos del todo”... algo así como si acabásemos de llegar de un asteroide.

Tener a menudo la impresión de que hablamos otro idioma, que por más que gastamos palabras, nadie las escucha.

Sentirnos muy solos a veces, muchas veces, o la mayor parte del tiempo y, por absurdo que parezca, amar la soledad.

Tener la extraña sensación de que equivocamos el momento o el lugar que elegimos para nacer.

No entender “por qué nadie parece entender”.

Amar la música, los niños, los atardeceres, las tertulias en voz baja, los recuerdos ajenos, pero sobre todo y por encima de todo, la poesía.

Haber hablado solos, en voz alta, al menos una vez en la vida, y no por eso considerarnos locos.

Haber adoptado, aunque sea en un pasado remoto, algún animalito no precisamente “de raza, o agraciado” - se incluye adoptar amigos -, solo por el hecho de salvarlo de la soledad.

Que los demás, en algún momento, nos hayan considerado raros.

Preferir un día de lluvia, metidos entre las sábanas, escuchando a Chopin, con un libro entre las manos, a un partido de tenis bajo el sol.

Saber que es bueno querer a los amigos, que nos gusta que nos quieran, que cuando nos hacen un regalo hay que saltar de alegría, dar las gracias y no decir aquella frase de “¿por qué te has tomado la molestia?”

Creer en los milagros, en los duendes, en los ángeles, en las hadas, aunque vengan disfrazados de seres humanos.

Haber detenido el paso en alguna ocasión, para contemplar un ave, una nube o una flor y luego olvidar hacia dónde nos dirigíamos.

Desear a menudo que venga un platillo volador a “abducirnos”... comprender después que hay que quedarse para ayudar a cambiar el mundo. Creer que podemos cambiarlo, incluso desde una mesilla llena de papeles emborronados con una taza a medio beber al lado.

Tener fe... en lo que sea.


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Visto y leído en: LA BOTA DE SUEÑOS - Revista Cultural Juvenil,
dirigida por Ray Respall y Marié Rojas

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ilustración: Daniela Violi ®

Poema: Receta Para Crear Un Pintor
de Marié Rojas Tamayo
Para sentirnos pintores
no hace falta llamarnos Da Vinci o Picasso,
más bien, necesitamos:
tener 5 años por fuera o por dentro,
una idea genial, incluso sin musas,
una tarde lluviosa que no permita ir al parque,
una vestimenta vieja y cómoda
que pueda embarrarse a gusto
(si se coloca al revés, da buena suerte).
El espacio adecuado para nuestro despliegue,
una lata con agua,
colores brillantes,
papeles, mejor aún si son poemas de otros,
los pinceles deben ser cuatro,
no pregunten por qué…
Algo de música siempre ayuda,
una cinta para que no molesten los cabellos,
dos manos.
Le añaden Mucha Alegría,
una pizca de Concentración,
un trocito de Magia.
Y se cocina todo a fuego rápido
en el perol de los sueños.
Se sirve al momento.
No tiene efectos secundarios.



Marie Rojas Tamayo

Ciudad Habana, 23 de mayo de 1963. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC; sección de literatura infantil. Licenciada en Economía del Comercio Exterior, Universidad de la Habana, 1985. Graduada de los idiomas inglés y francés.
Libros publicados:
Tonos de Verde y Adoptando a Mini, Fundación Cabana, Mallorca, 2004 y 2005. Varios libros electrónicos en la misma editorial. De príncipes y princesas, Editorial El Far, Mallorca, 2006.
Su obra ha merecido más de 50 reconocimientos internacionales. Sus cuentos y poemas aparecen en más de 40 antologías internacionales, colabora con proyectos culturales, revistas, periódicos y páginas web del mundo. Administra la revista La bota de sueños, en Mundo Cultural Hispano. Asesora de la página cultural de la revista Visiones y conceptos, Universidad de Guerrero, México. Miembro de Honor de la Academia Brasileña de las Letras. Coautora de los textos de los libros-arte “Choco”, Cuba y Francia, “Mujer, Soledad y Violencia”, Colombia. Autora de las antologías internacionales “Criaturas mágicas”, “Travesía en el mar de los sueños” y “Homenaje a Hans Christian Andersen en su bicentenario”. Exposición Alegantropía de un mundo al revés, con el pintor Ray Respall, sede de la Fundación Cabana, Mallorca. Dirigió la revista Dos islas, dos mares. Ha sido corresponsal de varias revistas latinoamericanas y españolas en Cuba. Ha conducido talleres literarios infantiles y juveniles. Nominada por el American Biographical Institute entre las mujeres destacadas por su relevante aporte a la sociedad.

Fuente: Mundo Cultural Hispano

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Ilustración: Daniel Caminos
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